Las rutas migratorias europeas

Tallin – Cada año, miles de migrantes mueren al intentar cruzar una frontera ilegalmente.

En 2016, más de 5.000 personas murieron en el Mediterráneo, puerta de entrada a Europa de los que huyen de conflictos, persecuciones y pobreza, principalmente en África y Oriente Medio.

En la actualidad, el principal flujo migratorio es la ruta del Mediterráneo central, con Libia y Egipto como puntos de tránsito para los migrantes de los países subsaharianos, especialmente África occidental y el Cuerno de África.

Libia es además una base para los migrantes, aunque el deterioro de la seguridad ha llevado a muchos a abandonar el país.

Ésta es la ruta más peligrosa de todas.

Cientos de personas mueren cada año tratando de cruzar en pesqueros sobrecargados o en botes de goma de traficantes.

La actual crisis migratoria y de refugiados ha desencadenado un flujo sin precedentes de personas que viajan a través de la ruta del este del Mediterráneo. La mayoría provenientes de Siria.

Atraviesan Turquía para llegar a Europa vía Grecia, el sur de Bulgaria o Chipre.

Luego suben por Macedonia y Serbia para alcanzar los países de la UE.

Sin embargo, un polémico acuerdo entre la UE y Turquía alcanzado en marzo de 2016, prácticamente ha cerrado estas rutas.

Otras rutas alternativas que atraviesan Serbia, Croacia y Eslovenia, o Serbia y Rumanía, también han sido bloqueadas.