¿Hay alguien al timón del comercio internacional?

París – A una persistente sobrecapacidad china y un excedente alemán crónico se suman ahora los aranceles de Estados Unidos. Las instituciones multilaterales que deben organizar el comercio internacional y defender el credo del libre comercio parecen más superadas que nunca.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, había admitido: «en cierto modo, (Trump) tiene algunos buenos motivos para protestar contra la situación actual». Lagarde hizo estas declaraciones recientemente al canal de televisión RTL antes de que el presidente estadounidense anunciara aranceles a las importaciones de acero y aluminio, a riesgo de desatar una guerra comercial.

«Hay países en el mundo que no respetan necesariamente los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC)… pensamos naturalmente en China, pero China no es el único país que tiene este tipo de prácticas», afirmó, reconociendo implícitamente que las reglas del comercio mundial de los últimos 30 años ya no se respetan.

«Es efectivamente el ‘consenso de Washington’ el que se pone en entredicho. Hoy, ya no estamos convencidos de que la apertura de fronteras sea beneficiosa», explicó Ludovic Subran, economista jefe de la firma Euler Hermes, en referencia a los dogmas neoliberales aplicados en los años 1980 para levantar barreras al comercio.

Como consecuencia, las instituciones internacionales son blanco de críticas, empezando por la OMC, encargada en teoría de regular los intercambios mundiales y de arbitrar en los eventuales conflictos.

«Hay un problema de gobernanza mundial», reconoció bajo anonimato una fuente que suele participar en las grandes negociaciones comerciales. «La OMC debería ser una buena herramienta, pero dejó que China desarrollase sus excedentes sin respetar sus compromisos», agrega, apuntando a las subvenciones a la industria en la segunda economía mundial.

Jennifer Hillman, exmiembro de la OMC, se pregunta si el objetivo de Trump no es finalmente «crear una crisis en el seno» de esta organización, «incluso preparar el terreno para una retirada estadounidense».

Sobre todo, teniendo en cuenta que Estados Unidos ya metió palos en las ruedas de esta institución con sede en Ginebra, frenando el proceso de nombramiento en el seno de la jurisdicción de apelación de la OMC y alargando así los plazos.

Pero es precisamente a la OMC, especie de juez de paz en los conflictos comerciales, a quien podrían dirigirse los países que se consideren perjudicados por las medidas de Trump.

Llamamientos a Alemania

«Estados Unidos podría estar utilizando esta larga fila de espera para no tener que ponerse nunca en regla», agregó Hillman en una intervención del Atlantic Council en Washington.

Las otras instituciones multilaterales, no obtuvieron muchos más resultados. El G20 abordó el tema del proteccionismo durante su cumbre hace dos años en… China, con la creación de un «foro mundial» sobre las sobrecapacidades en el sector del acero, encargado de evaluar los esfuerzos de los estados y pilotado por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

Su secretario general, el mexicano Ángel Gurría, intervino hace poco para recordar la existencia del foro, pero reconociendo también que las «capacidades excedentarias son las causas principales de la crisis actual» en torno al acero y que los progresos son insuficientes.

En cuanto a Alemania, país a menudo fustigado por Trump, «la situación es diferente», matizó el negociar citado anteriormente. «Sus excedentes respetan las reglas y son también el reflejo de la competitividad de este país», subrayó.

Cuando aún era ministra francesa de Finanzas, Lagarde ya había criticado los excedentes de su socio alemán.

«No es normal (…) que un país tenga excedentes del 9% sin que sus socios pidan que se corrijan», afirmó recientemente el comisario europeo Pierre Moscovici.

Este mensaje empezó tal vez a dar sus frutos: el excedente comercial alemán retrocedió en 2017 por primera vez en ocho años, en un contexto de importaciones récord.

Por Antonio Rodríguez