Pese a su derrota, la extrema derecha consolida su poder en Francia

París – A pesar de la derrota electoral de Marine Le Pen en las presidenciales francesas, su partido de extrema derecha, el Frente Nacional, que obtuvo un resultado histórico en las urnas, confirmó su consolidación en la política francesa.

Al término de una campaña pugnaz, la candidata del ultraderechista FN cayó vencida a principios de mayo con el 33,9% de los votos, frente al centrista Emmanuel Macron, que se impuso con 66,1% de los sufragios.

Pero su fracaso fue agridulce. Con más de 10 millones de votos, el FN superó el récord de sufragios para su partido. En la misma elección hace 15 años, su padre, Jean-Marie Le Pen, consiguió apenas 700.000 votos frente al conservador Jacques Chirac.

Este resultado «histórico», que confirma el auge de la ola nacionalista en Europa, instala al FN como «la primera fuerza de oposición» en Francia, destacó Le Pen.

Comparativa de los resultados obtenidos por el FN en la segunda vuelta de las elecciones en 2002 (Jean-Marie Le Pen) y 2017 (Marine Le Pen). Gráfico: Simon Malfatto y Laurence Saubadu / AFP

Marine Le Pen ha sabido capitalizar el fuerte descontento que existe en Francia tras el quinquenio de François Hollande, marcado por el desempleo, el estancamiento de la economía y una amenaza terrorista latente que se ha cobrado la vida de 239 personas desde enero de 2015.

Su mensaje proteccionista, eurófobo y antinmigración resonó particularmente en algunas zonas rurales y periurbanas de Francia con menores ingresos y más golpeadas por el desempleo.

«Debemos dejar de pensar que el FN es un epifenómeno. No se detendrá», señaló a la AFP Virginie Martin, analista política de Kedge Business School.

Imponer su programa identitario

Durante décadas, el FN, cofundado por Jean-Marie Le Pen en 1972, ha arrastrado la marca de su origen antisemita, nostálgico de la Argelia francesa y del régimen colaboracionista de Vichy.

Pero desde que asumió la dirección del partido en 2011, Marine Le Pen se ha esforzado por deshacerse del estigma con un renovado discurso «patriótico», que ha dado sus frutos.

Ha conseguido suavizar la imagen de su partido y difundir sus ideas en el campo político. «El FN ha logrado imponer su programa identitario», comentó el sociólogo Sylvain Crépon.

Una muestra de ello fue la ruptura del denominado «frente republicano», un pacto tácito por el que los partidos han cerrado filas en las últimas décadas contra la elección de aspirantes de extrema derecha.

Pese a los llamamientos imperiosos de la mayoría de responsables políticos de votar por Macron para impedir la llegada al poder de la líder antinmigración, el 25% de los electores no consideró necesario ir a votar, y otro 9% votó en blanco o nulo.

Le Pen obtuvo también el apoyo inédito entre las dos vueltas de un político de derecha, Nicolas Dupont-Aignan – que logró menos del 5% de votos en la primera ronda-, haciendo saltar en pedazos el ostracismo de la formación ultraderechista.

«Este acuerdo es histórico, integró al FN en el campo republicano clásico», apuntó la investigadora Virgine Martin. «Tras la desdiabolización, el partido parte en busca de la normalización», agregó.

Por María Elena Bucheli y Daphné Benoit