Orban, en guerra contra la inmigración, aspira a un nuevo mandato en Hungría

Budapest – Viktor Orban, uno de los dirigentes más controvertidos de Europa, es favorito para obtener el 8 de abril una tercera victoria legislativa consecutiva y consolidar en Hungría un poder «iliberal» que ha transformado profundamente el país.

Admirado por las derechas populistas europeas y detestado por quienes lo acusan de derivas autoritarias, el primer ministro húngaro busca un nuevo mandato de cuatro años para convertir en «irreversibles», según sus palabras, los cambios impulsados tras su vuelta a la dirección del gobierno, en 2010.

Su partido nacional-conservador, el Fidesz, tiene en los sondeos una ventaja de 20 a 30 puntos.

Biografía de Viktor Orban. Gráfico: Jonathan Storey y Marimé Brunengo / AFP

Pero la oposición sueña con capitalizar el hartazgo de parte de los electores ante las diatribas de Viktor Orban contra el multimillonario Georges Soros y la «amenaza» migratoria, las obsesiones de su campaña.

«Hay un cierto enfado» entre los electores «y un peligro para Orban si la gente que le ha dado la espalda a la política vuelve a votar masivamente», dice Andras Biro-Nagy, analista del grupo Policy Solutions.

Corrupción

El entorno de Orban ha sido acusado de casos de corrupción, lo que ha permitido a la formación de extrema derecha Jobbik -superada por la retórica cada vez más nacionalista del gobierno- presentarse como el partido con las «manos limpias».

A finales de febrero, el partido del primer ministro sufrió un revés en una elección parcial municipal, donde la oposición se unió en torno a un candidato único.

Pero a nivel nacional esta unión es inconcebible y le mantiene abiertas las puertas del poder a Viktor Orban, de 54 años, que ha hecho suyo el concepto de «iliberalismo», una forma de gobernar que restringe ciertas libertades en nombre del interés nacional.

En este aspecto, Orban ha multiplicado las divergencias con la Unión Europea. En 2015, lideró el bando de los países hostiles a la acogida de refugiados en Europa a través de un mecanismo de cuotas.

Su discurso de defensa de una «Europa cristiana» amenazada por la «invasión migratoria» lo ha convertido en ícono de las derechas radicales europeas, desde la AfD en Alemania, hasta el Frente Nacional de Marine Le Pen, en Francia.

Evolución de la votación de los principales partidos nacionalistas o de extrema derecha en elecciones legislativas o generales. Gráfico: Sabrina Blanchard, Thomas Saint-Cricq y Marimé Brunengo / AFP

La Comisión Europea han lanzado en los últimos meses procedimientos contra Budapest debido a las leyes que amenazan a una universidad húngara financiada por Georges Soros y que refuerzan el control sobre las organizaciones de la sociedad civil.

Pero la familia política de Viktor Orban a nivel europeo, el Partido Popular Europeo (PPE) al que pertenece la CDU, de Angela Merkel, nunca le ha retirado su apoyo. Además, Hungría jamás ha amenazado con abandonar la UE.

El país es en efecto uno de los principales beneficiados por los fondos europeos, que contribuyeron a su renovado dinamismo económico, tras la crisis de finales de los años 2000.

Ficha de Hungría. Gráfico: Vincent Lefai, Sophie Ramis y Marimé Brunengo / AFP

Al promulgar desde 2010 centenares de leyes que reforman todas las instituciones -prensa, justicia, economía, cultura- el Fidesz, de Viktor Orban, que ya fue primer ministro entre 1998 y 2002, ha creado un nuevo marco y purgado los vestigios del comunismo, alegan sus defensores.

Estas reformas han atentado contra el Estado de derecho y suponen un retroceso de los valores democráticos, indican en cambio sus opositores.

Por Peter Murphy