Los países de la UE que escapan a la fiebre euroescéptica

Madrid – España, Portugal, Irlanda… la ola euroescéptica esperada en las elecciones europeas no afecta a todo el continente, y en varios países se mantiene fuerte el apoyo al proyecto común.

La extrema derecha eurófoba, los conservadores euroescépticos y populistas de diverso signo esperan avanzar en estos comicios, organizados del 23 al 26 de mayo en los 28 países de la UE, para renovar la Eurocámara.

Según el último Eurobarómetro, publicado por el Parlamento Europeo, la proporción de ciudadanos (61%) que consideran positivamente la adhesión de su país a la UE alcanza un nivel récord, inédito en el bloque desde inicios de los años 1990.

Identidad nacional, identidad europea

Reflejo de ello es España, que envía a la Eurocámara el quinto mayor contingente de diputados, y donde se espera que ganen los socialistas. Un 69% considera favorablemente la unión del país al bloque.

Según una encuesta del Real Instituto Elcano en Francia, Italia, Alemania y España, el sentimiento de pertenencia a la UE es más acentuado entre los españoles.

«En España la integración europea (en 1986) y el retorno a la democracia (tras el fin de la dictadura franquista en 1975) son dos caras de la misma moneda», comenta José Ignacio Torreblanca, del instituto de análisis europeo European Council on Foreign Relations (ECFR). «La identidad nacional se ha configurado como una identidad europea frente al franquismo (…) por lo tanto, los españoles están bastante vacunados de un nacionalismo antieuropeo», añade.

Prueba de ello es que incluso el programa de Vox, el partido de extrema derecha que entró en el Parlamento español en las legislativas de abril, arranca diciendo: «creemos en Europa porque somos Europa».

«En Francia se habla de los 30 gloriosos (años) después de la Segunda Guerra Mundial», pero aquí «nuestro período de máximo bienestar económico, político y social (…) está asociado a la entrada en la UE», destaca Torreblanca.

La adhesión a la UE ayudó a propulsar a España a la modernidad, cofinanciando por ejemplo su amplia red de trenes de alta velocidad, la más extensa de Europa.

Prosperidad

Portugal figura también en buen lugar (69%) entre los países más proeuropeos, según el Eurobarómetro. Entró en la UE en 1986, al mismo tiempo que su vecino español e igualmente tras una larga dictadura.

Desde entonces, «se ha beneficiado mucho del proyecto europeo» en materia social, de transporte y educación, destaca el cabeza de lista socialista en las elecciones, Pedro Marques. «Desde que hay estadísticas, en 1995, la tasa de pobreza de personas mayores se ha reducido a la mitad. Es impresionante, y sin parangón con la media europea», señala.

Como en España, los sondeos dan ganadores a los socialistas portugueses, mientras que la derecha populista debería tener resultados anecdóticos.

Entre los países más eurófilos figura también Irlanda (con un 83% de opiniones favorables, según el Eurobarómetro), que salió muy beneficiada de su adhesión en 1973. Según cifras oficiales irlandesas, 42.000 millones de euros de fondos europeos fueron inyectados en la isla y se crearon 700.000 empleos desde su entrada en la UE. El comercio exterior se multiplicó por 90.

Los principales partidos del país son proeuropeos, como el Fine Gael, del primer ministro Leo Varadkar, que según éste es «el partido de Europa».

Según Kathryn Simpson, politóloga en la Manchester Metropolitan University, Reino Unido e Irlanda «no pueden ser más diferentes en su relación con la UE». Y es que Dublín «ha tenido siempre una posición positiva y favorable a la Unión Europea».

Irlanda estará en primera línea de las consecuencias económicas del Brexit, aunque gozará del apoyo sin fisuras de sus socios.

En los países bálticos, ex repúblicas soviéticas integradas en la UE en 2004, y que desde entonces adoptaron la moneda única, la UE ha sido también sinónimo de prosperidad, gracias al acceso al mercado común y a los fondos europeos. Además, el bloque supone seguridad ante el vecino ruso.

Incluso en Estonia, donde un partido de extrema derecha euroescéptica forma parte de la coalición en el poder, el porcentaje de opiniones positivas respecto a la UE es del 74%, según el Eurobarómetro. Más por tanto que en Lituania (71%) y Letonia (54%). En estos dos últimos países, ninguna fuerza euroescéptica notable está en liza para las elecciones europeas.