La UE y el Reino Unido cruzan reproches a días de iniciar su negociación comercial

Bruselas – La Unión Europea (UE) y el Reino Unido fijaron sus líneas rojas respectivas en la negociación sobre su futura relación comercial, que, a seis días de su inicio, ya está marcada por la tensión y el cruce de reproches.

El acceso de pesqueros europeos a las aguas británicas, la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), cómo mantener una competencia leal entre ambos… Los frentes no escasean entre Londres y Bruselas.

«No cerraremos este acuerdo a cualquier precio», advirtió el 25 de febrero en rueda de prensa el negociador europeo Michel Barnier, tras recibir de los 27 países de la UE las directrices de negociación.

El Reino Unido puso fin el 31 de enero a 47 años de membresía al proyecto de integración surgido de la Segunda Guerra Mundial y, a partir del lunes, debe negociar con sus ex 27 socios su futura relación comercial.

Y todo ello en un clima de desconfianza por las declaraciones de responsables británicos sobre no cumplir lo acordado en el acuerdo de divorcio para evitar la reintroducción de una frontera en la isla de Irlanda.

«Mi mensaje a nuestros amigos en Londres es claro: Cumplan con sus promesas», dijo el ministro de Asuntos Europeos alemán, Michael Roth, pese a que Londres reiteró en varias ocasiones que cumplirá lo pactado.

Sin embargo, los recelos no desaparecen ante el inicio de una negociación comercial que se anuncia dura y que deberán concluir antes de finales de año por la negativa del gobierno británico a prorrogar su duración.

En caso de no lograrlo, deberán aplicar las menos beneficiosas normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), pese a que el Reino Unido está llamado a ser uno de los principales mercados de la UE.

«Independencia económica»

Más allá de construir la futura relación, Barnier y su par británico David Frost tienen entre manos en la práctica destejer en ocho meses los estrechos lazos económicos a ambos lados del Canal de la Mancha.

El «objetivo principal» del Reino Unido es «asegurarnos de restaurar nuestra independencia económica y política el 1 de enero de 2021», dijo el vocero del gobierno británico tras fijar sus líneas rojas.

Diferentes frentes se empiezan a dibujar en el horizonte. Sin acuerdo sobre la pesca y sobre la igualdad de condiciones en varios sectores como las ayudas de Estado, «no habrá acuerdo» global, advirtió Barnier.

Los europeos temen que el Reino Unido rebaje los estándares europeos en materia de Ayudas de Estado, fiscalidad, medioambiente y normas laborales, convirtiéndose en un competidor desleal a sus puertas.

En la Declaración Política sobre la Futura Relación, ambas partes se comprometen a «garantizar una competencia abierta y leal, que englobe compromisos sólidos para asegurar condiciones equitativas».

Londres expresó hasta el momento su rechazo a cualquier medida «que vaya más allá de las previstas» en un acuerdo de libre comercio y reitera su voluntad de mantener normas elevadas en estos ámbitos.

La pesca representa el flanco débil de la UE en la negociación. El acceso a las aguas británicas es vital para las flotas de Francia, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos e Irlanda, así como España, en menor medida.

El acceso continúa hasta el 31 de diciembre, al término del período de transición durante el cual Londres sigue respetando las reglas europeas. Ambos se comprometieron a llegar a un acuerdo sobre la pesca para julio.

«No importa lo que la UE ponga en su mandato (…) Recuperaremos el control de nuestras aguas y el derecho de otros a pescar en ellas», agregó el vocero del gobierno del primer ministro británico, Boris Johnson.

La UE desearía también que el TJUE tenga la última palabra para interpretar el derecho comunitario, en caso de diferendo entre Londres y Bruselas, lo que el Reino Unido rechaza.

Por Toni Cerdà, con Anna Cuenca en Londres