La respuesta común de la UE a la pandemia: coordinación, flexibilidad y euros

Bruselas – Más allá de medidas nacionales, como el confinamiento de todo un país, la Unión Europea (UE) multiplica sus esfuerzos para coordinar su respuesta a las consecuencias humanas y económicas del nuevo coronavirus.

Compra conjunta de mascarillas, flexibilidad presupuestaria o más fondos para investigar una vacuna forman parte de la respuesta común de los 27, con la Comisión Europea presidida por Ursula von der Leyen al frente.

Millonaria «iniciativa»

La Iniciativa de Inversión de Respuesta al Coronavirus de la Comisión prevé lograr hasta 25.000 millones de euros para sostener los países y sectores más afectados. La base de la propuesta son 7.500 millones de euros de fondos de cohesión no utilizados y que se destinarían a sistemas de salud, pequeñas empresas y sectores vulnerables.

A partir de ese monto, cuyo cambio de uso deben aprobar los países de la UE y la Eurocámara, Von der Leyen espera que se movilicen 25.000 millones de euros en total.

Compras conjuntas

La Comisión lanzó una licitación de compra conjunta de «equipos personales» y ahora examina las ofertas presentadas. Las primeras compras se esperan para abril. Todos los países, salvo Bulgaria, Dinamarca, Francia, Lituania, Portugal y Finlandia, participan en la compra, que busca evitar la escasez de material sanitario.

En paralelo, Bruselas conversa con los proveedores de equipos de protección para realizar un inventario sobre las reservas y aumentar la producción si fuera necesario.

Fondos de investigación

Von der Leyen anunció que la Comisión Europea movilizó 140 millones de euros en fondos públicos y privados para investigar sobre vacunas, diagnóstico y tratamiento. Al menos 91 proyectos se presentaron a una convocatoria especial de enero del programa de investigación Horizonte 2020 dotada con 47,5 millones de euros. Se seleccionaron 17.

Flexibilidad presupuestaria

La Comisión estudia flexibilizar las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que fija un límite del 3% del PIB en el déficit público de cada país. Las partidas destinadas a luchar contra la propagación del coronavirus podrían quedar fuera del cómputo del déficit, algo que aliviaría especialmente a Italia.

Bruselas, que también busca flexibilizar la concesión de ayudas públicas a las empresas afectadas por la crisis, presentó el 16 de marzo sus propuestas concretas al Eurogrupo, que las respaldó.

Liquidez

El Banco Central Europeo, que mantuvo sus tasas, comprará 120.000 millones de euros de deuda suplementaria este año, para paliar el impacto negativo del COVID-19. El BCE modificó además las condiciones de su próximo programa de créditos a los bancos para apoyar a los sectores más afectados, como las pequeñas y medianas empresas.

Tráfico aéreo

Para apoyar la aviación, sector afectado por una serie de cancelaciones, la Comisión avanzó una reforma de la ley para garantizar los horarios de aterrizaje y despegue. En virtud de las reglas de coordinación de franjas horarias, las aerolíneas deben operar al menos en el 80% de las franjas horarias asignadas, so pena de perderlas.

Bruselas prometió una rápida presentación de la reforma, que deben aprobar a continuación los países de la UE y la Eurocámara, pero reconoce que el tiempo no apremia. «Las franjas horarias de verano, que entran en vigor el 29 de marzo, están adoptadas y no se ven afectadas. Hay un poco de tiempo», según el vocero Stefan De Keersmaecker.

Coordinación

La Comisión mantiene reuniones diarias por videoconferencia con los ministros de Sanidad o de Interior del bloque para intentar coordinar sus acciones.