La lucha antiterrorista en Europa, una amenaza global que exige una respuesta conjunta

La Haya – Los autores de los atentados yihadistas de 2015 en París, que pudieron cruzar las fronteras exteriores e interiores de la Unión Europea sin problemas, provocaron una toma de consciencia en el bloque: frente a una amenaza global, se necesita una respuesta conjunta.

La cooperación en materia de lucha antiterrorista en Europa ha evolucionado en los últimos años. Ya no se limita a una serie de intercambios bilaterales, sino que ahora existe un sistema de cooperación multilateral que ha demostrado su eficacia.

Y en ningún lugar es más evidente el deseo de poner en común todos los recursos europeos para combatir el terrorismo como en Europol, la Agencia policial de la UE, cuya sede está en La Haya.

«Si hay un campo en el que Europa funciona, es este», asegura el coronel, Jean-Dominique Nollet, que trabajó once años en esta agencia. «Europol permite cruzar datos, tiene una base enorme», sostiene.

En enero de 2016, un año después del ataque contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo, que dejó 12 muertos, la agencia creó su Centro europeo de lucha contra el terrorismo (ECTC, por sus siglas en inglés).

«Después de los atentados de 2015, recibimos solicitudes de asistencia de Francia y Bélgica», explica Manuel Navarrete, el general de la Guardia Civil española que dirige este centro. «Las conexiones internacionales de los terroristas, provenientes de Irak o Siria, que pasaron por Turquía o Grecia, que fueron vistos en Hungría y en Alemania, antes de golpear Francia y Bélgica, con pasados criminales y relaciones con redes de traficantes de personas, respondían perfectamente a las competencias de Europol», añade.

La organización envió, en las horas que siguieron los atentados, a especialistas en crimen financiero, tráfico internacional de drogas, vigilancia de redes sociales y cibercriminalidad. El objetivo no es hacer el trabajo de la policía francesa y belga, sino proponer conocimientos en temas especializados.

«Así nació el ECTC», añade Navarrete. «Un lugar común donde se puede hacer el trabajo de análisis, en línea, con todos los Estados miembros de la UE», destaca.

Compartir información

El ECTC cuenta ahora con 99 expertos, esencialmente policías enviados por todos los países de la Unión a la sede de Europol.

El coronel francés Jean-Dominique Nollet pasó once años en la sede de Europol antes de regresar a su país para dirigir el centro de lucha contra cibercriminales. «Con el tiempo el sistema se volvió más eficaz y, con los atentados de 2015, la fluidez y la puesta en común de información mejoró mucho», subraya, diciendo que compartir información es crucial para evitar atentados. «La información terrorista, que estaba muy compartimentada, que era reservada para los servicios especializados, ahora se comparte mucho más», añade.

«Colaborar más e intercambiar información necesaria puede salvar vidas», aseguró poco después de su nombramiento a la cabeza de Europol, en mayo 2018, la belga Catherine de Bolle.

El Sistema de Información Schengen (SIS), que recoge información sobre personas buscadas, es también una herramienta de cooperación antiterrorista intraeuropea crucial. Según las últimas cifras, en 2016 esta lista contenía 75 millones de datos y había sido consultada más de 4.000 millones de veces entre 2015 y 2016.

«Los atentados de París de 2015 provocaron una toma de consciencia, los Estados miembros se dieron cuenta de la importancia de compartir información a nivel europeo», coincide en un informe Séverine Wernert, de la oficina de Julian King, comisario europeo a cargo de seguridad. Lamentablemente, añade, «no todos los Estados miembros alimentan las bases europeas de forma sistemática y algunos no disponen de información biométrica en sus ficheros nacionales, lo que plantea un problema cuando hay que verificar identidades».

Por Michel Moutot