La frontera irlandesa, una compleja ecuación en la negociación del Brexit

Londres – Las negociaciones sobre el Brexit siguen encalladas en buena medida por el rompecabezas de la frontera irlandesa. Éstos son algunos elementos para comprender mejor el problema:

¿En qué consiste?

Con la salida de Reino Unido de la UE, los 500 km que separan la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda se convertirán en la principal frontera terrestre del país (aunque habrá otra entre Gibraltar y España).

Si el país sale del mercado único y de la unión aduanera, sinónimos de libertad de circulación y normas aduaneras comunes, habrá que instaurar controles fronterizos.

Habitantes y empresas de ambos lados insisten en la necesidad de mantener una frontera tan invisible como sea posible, dado que wl 31% de las exportaciones norirlandesas van a Irlanda (según cifras de 2016) y unas 30.000 personas cruzan diariamente la línea divisoria.

 

Se teme también que la reinstauración de una frontera con controles policiales debilite el acuerdo de paz de 1998 que puso fin al conflicto irlandés, con una gran contribución de la UE para reforzar los lazos ente las dos Irlandas.

La policía considera que cualquier infraestructura en la frontera podría convertirse en blanco de grupos paramilitares disidentes.

¿Qué solución propone la UE?

Bruselas quiere un estatuto especial para Irlanda del Norte, que mantenga a la provincia dentro de las reglas comunitarias.

Para hacer avanzar la negociación, Londres aceptó en diciembre de 2017 una solución denominada «backstop» o «red de seguridad», que se aplicaría solo si no se logra acordar una solución mejor. En estas condiciones, los 27 estiman que Irlanda del Norte debería permanecer en la unión aduanera y el mercado único, sin límite de tiempo.

Esta solución es, sin embargo, inaceptable para el gobierno británico, por considerar que pondría en entredicho la integridad territorial de Reino Unido y de su mercado interior.

¿Qué propone Londres?

La primera ministra británica, Theresa May, propone que el «backstop» se aplique a todo Reino Unido y se limite en el tiempo. Dos posibilidades que Bruselas ha rechazado.

May considera asimismo que el problema se resolvería con la creación en el futuro de una zona de libre comercio de bienes entre Reino Unido y la UE.

Sin embargo, para la UE este punto se inscribe en el acuerdo sobre una «relación futura» que se negociará más adelante.

Los 27 no rechazan la idea de una zona sin aranceles ni cuotas, pero ven la propuesta de May como un intento inaceptable de obtener un acceso «a la carta» en el mercado único y el espacio aduanero europeo.

¿Cuál es el margen de maniobra?

La situación es particularmente delicada para Theresa May, que debe hacer concesiones al pequeño partido ultraconservador norirlandés DUP, el apoyo de cuyos diez diputados necesita para tener mayoría absoluta en el parlamento. Esta formación rechaza que Irlanda del Norte tenga un trato diferente al resto de Reino Unido.

Los negociadores europeos intentan desdramatizar el «backstop» para salvar las reservas del Gobierno británico y del DUP. El negociador de la UE para el Brexit, Michel Barnier, aseguró así que la mayor parte de los controles entre Irlanda del Norte y el resto del país podrían hacerse «a bordo de ferris y buques cargueros» y en «los locales de las empresas».