La decisión de la justicia alemana sobre Puigdemont, un golpe a Madrid

Madrid – La decisión de la justicia alemana de desestimar el cargo de «rebelión» contra el líder independentista catalán Carles Puigdemont supone un golpe para la causa contra el separatismo y para el gobierno de Mariano Rajoy.

Estos son los posibles escenarios tras este revés para Madrid.

Independentistas reforzados

A cinco meses de la tentativa de secesión de Cataluña, la decisión de la justicia alemana cayó como un cubo de agua fría sobre el expediente del juez Pablo Llarena, a cargo de la instrucción del caso contra los dirigentes independentistas.

Si finalmente es enviado a España, el ex presidente catalán Puigdemont no podría ser procesado por rebelión -un grave delito pasible de hasta 30 años de cárcel- por el intento de ruptura con España del 27 de octubre.

Solo podría serlo por malversación de fondos, que acarrea, en su forma agravada, un máximo de 12 años de prisión.

También la decisión brinda munición a los abogados de Puigdemont y de otros 12 dirigentes independentistas encausados en España por rebelión, de ellos 9 en prisión provisional, que podrían denunciar una «represión» de las instituciones españolas y exigir su excarcelación.

En el contexto europeo, España podría enfrentar decisiones similares que puedan afectar su imagen, a juicio del profesor de derecho constitucional Xavier Arbós.

«Puede servir como precedente para lo que puede ocurrir en Suiza, en Bélgica» o en el Reino Unido, donde se encuentran independentistas catalanes huidos de la justicia, estimó.

Cronología de la crisis política en Cataluña. Gráficos: Sonia González, Kun Tian, Simon Malfatto

¿Regreso de Puigdemont?

El tribunal alemán debe decidir si lo entrega o no a España.

De ser devuelto, Puigdemont luchará por no ser puesto en prisión preventiva, algo para lo que tendrá argumentos si no está encausado más que por malversación de fondos, según abogados consultados.

Sin ser procesado por rebelión, el cargo más grave, conservará su derecho a ejercer una función pública hasta que haya una sentencia firme, por lo que teóricamente podría ser candidato nuevamente a la presidencia de Cataluña, en momentos en que los independentistas conservan mayoría en la cámara regional para investirlo.

Si la justicia alemana no lo extradita, obtendría una victoria política, pero tendrá que permanecer fuera de España, para evitar ser arrestado si vuelve.

Por lo pronto, la decisión alemana «estimula el liderazgo de Puigdemont«, estimó Arbós.

Fechas importantes del expresidente catalán Carles Puigdemont. Gráfico: Sonia González, Kun Tian, Vincent Lefai, Paz Pizarro

Réplica judicial

El juez Llarena del Tribunal Supremo español podría retirar la euroorden contra Puigdemont, para no debilitar el caso en su conjunto.

Pero a estas alturas esta no es una solución previsible, según un alto magistrado.

Asimismo, podría pedir al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que interviniera.

Llarena dejó saber que estudia «la posibilidad de plantear una cuestión prejudicial ante el TJUE».

La «cuestión prejudicial» permitiría zanjar un eventual debate entre los jueces españoles y alemanes.

Rajoy, en dificultades

Al igual que ocurre desde hace meses, editoriales de la prensa denunciaron la inacción política del gobierno conservador de Rajoy, en el poder desde 2011, ante el desafío independentista catalán que cobró fuerza a partir de 2012.

«Si la justicia se encuentra en este situación extremadamente incómoda, es porque Rajoy le ha subrogado una responsabilidad que era suya», afirmó a la AFP el filósofo y analista político Josep Ramoneda.

El presidente del diario El País, Juan Luis Cebrián, cargó en un editorial contra un Rajoy «parapetado en las resoluciones judiciales y sin nada que ofrecer a la disidencia anticonstitucional».

Arriesga irritar a los que quieren un diálogo y sobre todo a los electores de derecha que están migrando hacia Ciudadanos, partido a favor de una recentralización de España, a un año de las elecciones regionales y locales de 2019.

El asunto catalán ya bloquea al gobierno español, minoritario en el parlamento, donde los nacionalistas conservadores vascos del PNV le niegan su apoyo criticando su política «represiva», lo que hasta ahora ha impedido aprobar los presupuestos de 2018.

Por Michaela Cancela-Kieffer