La crisis en España sobrevuela la candidatura de Barcelona para una agencia europea

Bruselas – A modo de espejismo, la ministra de Sanidad española y el consejero catalán de Salud defendieron juntos la candidatura de Barcelona a albergar la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), afectada por el Brexit, pero, en pleno reto independentista, los mensajes cruzados no han faltado.

Al igual que el resto de países europeos, España decidió presentar mediáticamente en Bruselas la candidatura de la capital de Cataluña, pero la presentación se produce en plena crisis entre Madrid y un gobierno catalán dispuesto a llevar hacia la independencia a esta región.

«La EMA es un proyecto de unidad. Este es un proyecto que unió a las tres administraciones y pensamos que es el buen camino para ir más allá del debate actual en Cataluña», dijo la ministra Dolors Monserrat en Bruselas, durante el acto de presentación.

Minutos antes, el consejero catalán de Salud, Toni Comín, apuntaba a que «la relación entre gobiernos debe basarse en el diálogo, la cooperación y la buena fe», en una aparente referencia a la ofensiva judicial y policial lanzada por Madrid para evitar la independencia.

Más positivo, el segundo teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, subrayó el «largo camino» de la candidatura: «Comenzamos este viaje juntos, trabajamos juntos, sufrimos juntos y estamos aquí hoy juntos». «Barcelona sigue siendo el mejor lugar para la EMA», agregó.

«Devolver la normalidad democrática»

Los países europeos se han lanzado en tromba a la batalla por ser sede de la Agencia Europea de Medicamentos, que junto a la Autoridad Bancaria Europea (EBA), deberán abandonar el barrio de negocios londinense de Canary Wharf después que los británicos decidieran en referéndum abandonar la Unión Europea.

Barcelona aparecía como una de las candidaturas más potentes a nivel técnico, además de ser una de las preferidas de los trabajadores de la EMA para trasladarse, si bien, como reconoció hace semanas una fuente diplomática, el desafío independentista en Cataluña «no ayuda» a lograrlo.

Desde la celebración de un accidentado referéndum de independencia a principios de octubre, pese a la suspensión de la justicia española, unas 1.500 empresas han anunciado el traslado de su sede social de Cataluña y la incertidumbre se cierne sobre esta región de 7,5 millones de habitantes.

En este contexto, los países europeos, sin el Reino Unido, deberán escoger mediante voto secreto el 20 de noviembre las futuras sedes. En una rueda de prensa, Montserrat quitó hierro a la situación, asegurando que Madrid trabaja «para devolver la normalidad democrática» en Cataluña.

La presentación mediática en Bruselas intentó así evitar la crisis política en España, incidiendo en los «criterios objetivos», como el edificio propuesto para la EMA en Barcelona, y los beneficios para las familias de los trabajadores, quienes presionan para que su opinión cuente.

«Barcelona necesita la EMA»

Colegios internacionales, vuelos directos en Europa, sector de investigación médica punta, «una buena calidad de vida», leyes de protección a la comunidad homosexual… Estos son varios de los argumentos esgrimidos durante el acto para persuadir de la idoneidad de Barcelona.

Aunque los mandatarios europeos fijaron seis criterios para escoger las sedes, la Comisión Europea estimó en su evaluación de las candidatas como prioritario garantizar la actividad actual e intentar mantener el máximo personal posible.

La capital catalana cumple con ambos, pero no tendrá fácil alzarse con la presea frente a duras candidatas como Ámsterdam y Viena y la presión de países del Este como Eslovaquia que, pese a no contar con el visto bueno de los trabajadores, consideran que les llegó la hora de acoger alguna.

Las 19 candidatas a esta agencia, encargada de supervisar desde 1995 los medicamentos de uso humano y animal, tienen en el punto de mira los beneficios económicos derivados de albergar a sus 900 trabajadores y de las miles de pernoctaciones en hoteles por parte de sus clientes.

«El pueblo de Barcelona necesita la EMA», dijo durante el acto Gonzalo Rodés, presidente de la plataforma de empresas y sociedad civil Barcelona Global, quien urgió a los políticos a «estar unidos hasta el final». «Vuestra ciudadanía, vuestros clientes, os lo agradecerán siempre», sentenció.

Por Toni Cerdá