Francia y Alemania prometen una visión común sobre la reforma de la Eurozona

Bruselas – Los mandatarios de las primeras economías de la Eurozona, Francia y Alemania, se comprometieron a ofrecer en marzo su visión conjunta sobre cómo reformar la Eurozona, en un intento de acercar posiciones sobre el futuro de los países del euro.

«Encontraremos una solución conjunta, ya que es necesaria para Europa», dijo la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, en una rueda de prensa junto al presidente francés, Emmanuel Macron, tras una ‘Cumbre del Euro’ en Bruselas.

Casi dos años y medio pasaron desde la última cumbre de los países del euro en julio de 2015 en Bruselas, cuando Grecia estuvo a punto de salir del euro tras años de una crisis de la deuda que azotó la Eurozona en su conjunto.

Ahora, cuando los países del euro tienen encarriladas sus cuentas públicas y la previsión de crecimiento de sus economías en conjunto es del 2,2% del PIB, el objetivo es avanzar en la integración y ser más eficaces ante eventuales crisis. Las primeras decisiones se esperan en junio de 2018.

El titular de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, abrió el melón de la reforma en septiembre pasado ante la Eurocámara, abogando por una mayor integración y por la creación de un cargo de superministro europeo que aúne las funciones de comisario de Asuntos Económicos y presidente del Eurogrupo.

Y, aunque el presidente francés también presentó su visión días después en un discurso en La Sorbona en la línea de Juncker, la reforma se encuentra en punto muerto a la espera del color del socio de coalición de la influyente canciller alemana.

Norte-Sur

«Para avanzar, necesitamos una Alemania fuerte y estable» reconoció Emmanuel Macron en la rueda de prensa junto a Merkel, a quien deseó buena suerte y con quien comparte la «voluntad» de «converger a partir del mes de marzo» en este tema.

Si la canciller alemana consigue reeditar el apoyo de los socialdemócratas a un gobierno liderado por ella, Alemania se acercaría más a la posición de Francia para la zona euro, máxime cuando los conservadores de Merkel son más reacios.

Alemania, férrea defensora de la austeridad en el bloque, lidera de hecho el bloque de países ricos reticentes a compartir riesgos con sus socios de la zona euro con mayor deuda pública, como Francia, España, Italia o Grecia.

Tal y como reconoció el jueves el presiente del Consejo Europeo, Donald Tusk, «cuando se trata de la Unión Monetaria Europea, la división es -y lo siento por esta simplificación geográfica- entre el norte y el sur».

El primer ministro holandés, Mark Rutte, resumió la visión del norte respecto a las reformas: «Siempre analizaremos las propuestas con base en la siguiente pregunta: ¿Esto estimula a los países para que reformen su propia economía y saneen sus finanzas?».

Fondo Monetario Europeo

Las propuestas francesas de un ministro de Finanzas y un presupuesto para la zona euro son acogidas con prudencia por los conservadores de Merkel, pero defendidas por el también conservador presidente del gobierno español, Mariano Rajoy.

«Es imposible una Unión Económica y Monetaria que no vaya acompañada de Unión Fiscal», estimó Rajoy, abogando por un «presupuesto europeo de verdad», «una autoridad europea, llamémosle un ministro de Finanzas» y por «eurobonos».

La visión de los países europeos parece estar más cerca respecto a convertir el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) en una especie de Fondo Monetario Europeo, según Tusk, quien indicó otro consenso: avanzar hacia la finalización de la Unión Bancaria.

La creación del FME es la propuesta más concreta de la Comisión Europea, que quiere su adopción para mediados de 2019 y, entre cuyos objetivos, estaría sustituir al Fondo Monetario Internacional (FMI) en los futuros rescates a países europeos en apuros.

Financiado por los países del bloque, el FME, institución que Berlín querría fuera intergubernamental, se vería atribuir un papel de «prestamista en última instancia» para los bancos en dificultad en el caso de que los mecanismos bancarios no pudieran resolver la situación.

Por Toni Cerdà