España, donde la inestabilidad política se vuelve crónica

Madrid – España, que el 10 de noviembre celebrará las cuartas elecciones legislativas en cuatro años, padece desde finales de 2015 una inestabilidad política crónica, con un parlamento muy fragmentado.

Diciembre de 2015: el bipartidismo estalla 

Las elecciones legislativas del 20 de diciembre de 2015 marcan el fin del bipartidismo entre el Partido Popular (PP, conservador) de Mariano Rajoy, que gana aunque perdiendo su mayoría absoluta, y el Partido Socialista (PSOE), que queda en segundo lugar, pero también cediendo terreno.

Dos nuevos partidos, la izquierda radical de Podemos y el centroderecha de Ciudadanos, entran con fuerza en un parlamento fraccionado como nunca desde el restablecimiento de la democracia en 1977 tras el fin de la dictadura de Francisco Franco.

Ante la imposibilidad de conformar una coalición de gobierno se convocan nuevas elecciones, el 26 de junio de 2016. El PP logra un ligero avance, pero el bloqueo persiste.

Octubre de 2016: Rajoy reinvestido

Después de diez meses de parálisis política, Mariano Rajoy es reinvestido el 29 de octubre como presidente del gobierno gracias a los votos de Ciudadanos y la abstención de una parte de los socialistas.

Estos últimos habían defenestrado poco antes a su líder, Pedro Sánchez, defensor del «no es no» frente a Rajoy, culpándolo del peor resultado electoral de los socialistas en 40 años.

Junio de 2018: Sánchez destrona a Rajoy

El 24 de mayo, el PP es condenado en un megaproceso por corrupción. Pedro Sánchez, devuelto al frente del PSOE por las bases, presenta una moción de censura contra Rajoy.

Triunfa el 1 de junio y se corona como presidente del gobierno, gracias a los votos de Podemos, los nacionalistas vascos y los independentistas catalanes.

Febrero de 2019: sin presupuesto, nuevas elecciones

A la cabeza del gobierno más minoritario de la democracia española, Sánchez presenta un presupuesto antiausteridad, negociado con Podemos, con la esperanza de agotar la legislatura en junio de 2020.

Pero fracasan las negociaciones con los independentistas catalanes, que reclaman un referéndum de autodeterminación inaceptable para Sánchez, coincidiendo con el inicio en Madrid, el 12 de febrero, de un histórico juicio contra dirigentes separatistas.

Con el presupuesto tumbado por los separatistas, PP y Ciudadanos, Sánchez convoca elecciones anticipadas para el 28 de abril.

Septiembre 2019: Sánchez sin apoyos 

Vencedor de las elecciones, Sánchez se convierte en el único candidato con posibilidades de formar gobierno pero solo dispone de 123 diputados de 350 en un Congreso todavía más fragmentado por la irrupción del ultraderechista Vox.

En julio, su intento de ganarse la confianza de los diputados fracasa por la abstención de la izquierda radical de Podemos, que juzga insuficiente la oferta de coalición ofrecida por los socialistas.

Dos meses más tarde, Sánchez no ha conseguido el apoyo de Podemos ni la abstención de los liberales de Ciudadanos ni de los conservadores del Partido Popular en una hipotética sesión de investidura.

En este contexto, el rey Felipe VI anuncia que no va a encargar a ningún candidato la formación de un gobierno, encaminando al país a unas nuevas elecciones el 10 de noviembre.