Elecciones presidenciales en Francia: anatomía de una fractura

París – El centrista proeuropeo Emmanuel Macron ganó las elecciones presidenciales a principios de mayo en Francia con el 66,1% de los votos, frente al 33,9% para su rival de extrema derecha Marine Le Pen.

Macron recibió un total de 20.753.797 votos y Le Pen, 10.644.118.

La tasa de abstención fue del 25,44%, la más alta en unas elecciones presidenciales desde 1969, mientras que el número de votos en blanco o nulos fue de récord, equivalente al 9% de los electores registrados.

Gráfico anamórfico con los resultados obtenidos por Macron y Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones en Francia. Gráfico:  Iris Royer de Vericourt y Simon Malfatto / AFP

Si a esto se le suma la abstención, significa que uno de cada tres electores franceses optó por no votar a ninguno de los dos candidatos.

Macron presidirá una Francia muy dividida políticamente entre las zonas urbanas (privilegiadas y reformistas) y las desheredadas (tentadas por los extremos).

Tiene varios desafíos de gran calado por delante, como un desempleo endémico del 10%, la lucha antiterrorista y la crisis de la Unión Europea (UE).

Aunque Marine Le Pen, de 48 años, perdió las elecciones presidenciales por amplio margen, no es una derrota en toda regla para ella ni para su partido. El Frente Nacional (FN), con promesas en contra de la inmigración y el euro, se ha convertido en un actor ineludible del panorama político francés.