El Brexit condiciona la guerra de las vieiras entre franceses e ingleses

Port-en-Bessin-Huppain (Francia) – El Brexit puede condicionar la guerra de las vieiras que libran desde agosto los pescadores franceses e ingleses, abrumadoramente favorables estos últimos al divorcio del Reino Unido y la Unión europea (UE).

En la noche del 27 al 28 de agosto de 2018, unos 35 barcos pesqueros franceses fueron a «expulsar» a los británicos que pescaban a más de 12 millas náuticas de las costas del norte de Francia. En efecto, para los franceses la pesca de la vieira se inicia muy progresivamente a partir del 1 de octubre, con el objetivo de preservar los recursos.

«Los británicos habían empezado a pescar un mes y medio antes que nosotros. Vienen con el triple de capacidades que las nuestras. Es una locura», se lamenta Pierre Marie, capitán adjunto del «Bonne Saint-Rita», un pesquero de vieiras que en una mañana de octubre de 2018, al alba, desembarcaba su pesca de las últimas 24 horas en el puerto de Port-en-Bessin, en la región norteña de Normandía.

«No es la primera vez que los echamos. Todos los años ocurre lo mismo», añade, aunque lamenta que solo una minoría de los 200 pesqueros invitados a participar en la operación se hubiera movilizado.

¿La influencia del futuro Brexit en esta ‘guerra’? «Es un tema sensible. Habrá que ver cuáles son las contrapartidas», responde Marie, que prefiere no extenderse demasiado sobre este tema, igual que los demás pescadores interrogados aquella mañana.

Sin embargo, para los pescadores franceses de vieiras, que pescan poco en aguas inglesas, «un Brexit duro sería una muy buena noticia. Descorcharían el champán, pues el canal de la Mancha quedaría separado en dos, y los barcos británicos ya no podrían venir a la zona» donde se producen los altercados, opina Olivier Eudes, responsable de la lonja de Port-en-Bessin.

No obstante, espera «que no haya un Brexit duro», ya que los pesqueros de altura realizan un 60% de sus capturas en aguas inglesas, matiza.

‘Seguir unidos’

Para Manuel Evrard, director de la Organización de Pescadores (OP) de Normandía, «sería simplificar» decir que un Brexit duro es positivo para los pescadores de vieiras. «La flota de altura es muy importante. Es la que aporta gran volumen de pescado y hace funcionar las lonjas», advierte Evrard. «Es importante que sigamos unidos», añade.

Del otro lado del canal de la Mancha, en el muelle de Brixham, pequeño puerto del suroeste de Inglaterra de 17.000 habitantes, varios barcos exhiben banderolas con las reivindicaciones de los pescadores ante el Brexit, que apoyan masivamente, entre un 90 y un 92% de ellos, según los sondeos.

Drew McLeod, de 50 años, propietario y patrón del «Van Dijck», un barco de 15 metros, desearía que «los pesqueros franceses estuvieran prohibidos a menos de 12 millas» de las costas británicas. No obstante, admite que «se puede entender que los franceses, que tienen recursos (en vieiras) frente a sus costas no quieran arruinarlos».

Según Eudes, los ingleses, con barcos de a veces 40 metros contra los 16 como máximo los franceses, «han devastado la zona» frente a las costas, donde los recursos han sido evaluados en 7.600 toneladas de vieiras contra 15.000 toneladas en año pasado.

Pero según la OP normanda, el peso de las capturas británicas es muy difícil de calcular. Mark Wise, de la Universidad de Plymouth (sur de Inglaterra). aboga por la prudencia en materia de recursos, pues la situación puede cambiar muy rápidamente.

Aunque la resonancia que se le dio a la batalla de agosto no refleja la importancia de la pesca -«pequeña industria» que representa menos del 1% del PIB de la UE, según Wise-, sí tiene en cambio «un impacto político» y será sin duda uno de los temas más debatidos entre Londres y Bruselas, augura el experto.

Por Chloé Coupeau, con Robin Millard en Brixham (Inglaterra)