Daneses y eslovacos simbolizan el interés y la abulia ante las elecciones europeas

Nyborg (Dinamarca) – La danesa Josepha Pultz Nielsen está absolutamente segura de que votará por primera vez en las elecciones al Parlamento Europeo, pero el desilusionado Juraj Martiny, de Eslovaquia, adelantó que se abstendrá porque no tiene fe en el sistema.

Los dos electores ilustran el contraste ante las elecciones europeas entre las naciones del norte, de un lado, y las del este del continente, del otro. Reflejan también el nivel de satisfacción de los ciudadanos con las instituciones del bloque.

Dinamarca y Eslovaquia deberán elegir cada uno 13 representantes para el Parlamento Europeo entre el 23 y el 26 de mayo. Según los sondeos, alrededor del 76% de los 4,2 millones de electores habilitados en Dinamarca piensan votar.

En cambio, en Eslovaquia, apenas el 27% de los 4,8 millones de electores dicen que van a cumplir con su deber electoral. En las últimas elecciones europeas, en 2014, sólo el 13% de los eslovacos votó, el nivel de participación más bajo del bloque.

Lejos de la capital dinamarquesa, en la pequeña ciudad de Nyborg, Pultz Nielsen, de 21 años, pretende votar aunque la Unión Europea sigue siendo una construcción abstracta para ella. «Creo que no hay mucho foco en la Unión Europea. En la escuela, no aprendemos mucho sobre eso», dijo la tímida joven, que trabaja como maestra particular.

Aunque ella ve la libertad de movimientos como un claro beneficio de pertenecer a la UE, está atraída principalmente por la idea de un bloque abierto y acogedor que puede trabajar en conjunto para resolver problemas. «Tenemos que cambiar el mundo y ayudarnos con el cambio climático», defendió.

¿Seudodemocracia? 

Más de 350 millones están habilitados para elegir a 751 diputados del Parlamento Europeo en mayo.

Los daneses están mucho más interesados en las elecciones que las personas en el resto de la UE, apuntó Catharina Sorensen, directora del centro de análisis Europa. Entre los daneses, el pensamiento general es que «si uno apoya la democracia en su país, simplemente tiene que ir y votar», explicó. «En otros países no es tan marcado ese sentimiento de que se trata de un compromiso democrático», opinó.

Pultz Nielsen está de acuerdo. «Es mejor ir y votar en blanco que no votar», declaró.

En tanto, apenas el 25% de los eslovacos vota regularmente, de acuerdo con Eurobarometer.

«No me gusta esa institución», afirmó Martiny, de 42 años, quien adelantó que no votará, aunque sí lo haya hecho hace cinco años.

Para Martiny, el Parlamento Europeo es una pseudo democracia. «Las decisiones son tomadas por la Comisión Europea, que al contrario de los miembros del Parlamento Europeo, no fue elegido directamente», alegó. Además, siente que el Parlamento está muy lejos de la vida diaria de los europeos en general y de los eslovacos en particular.

Europa a medida 

Un sondeo reciente mostró que el 63% de los eslovacos no ve ninguna ventaja en pertenecer a la UE.

En contrapartida, Dinamarca, que se sumó al bloque en 1973 junto con el Reino Unido, es un país que apoya la Unión Europa… siempre que pueda tener su Europa bajo medida. Dinamarca ha cuidado celosamente su soberanía, negociando cuatro excepciones para sumarse a la UE: en seguridad y defensa, ciudadanía, policía y justicia, y la adopción del euro.

De acuerdo con las estadísticas, en 2014 el 56% de los dinamarqueses votó en las elecciones europeas y este año los números podrán ser aún más elevados.

Por Camille Bas-Wohlert y Lazslo Juhasz