Centrales de carbón en Europa

París – La demanda de carbón volvió a aumentar el año pasado y se prevé que crezca también este, según un informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) . «Mucho discurso, pero poco cambio», denuncia la AIE en su informe anual sobre el estado de esta energía fósil, la que más gases de efecto invernadero emite.

Tras dos años de caída, el consumo mundial de carbón volvió a aumentar el año pasado (+1%) y la producción de electricidad a partir del carbón creció un 3%. Esto se explica por la recuperación del crecimiento mundial y del consumo de electricidad, del que el 38% sigue basándose en el carbón.

El informe de la AIE confirma que el mundo se resiste a realizar los cambios necesarios en la lucha contra el cambio climático.

El futuro anunciado por la agencia no es más optimista. Se prevé que el consumo se mantenga estable los cinco próximos años, con un retroceso en Europa y en Estados Unidos que se verá compensado con el avance en India (+4% anual) y otros países asiáticos.

En 2023, el carbón seguirá proporcionando un cuarto de la energía consumida en el mundo, frente al 27% de la actualidad. La evolución de la demanda mundial de carbón será muy dependiente de la tendencia de los próximos años en China, a la que le corresponde una de cada cuatro toneladas de carbón que entra en combustión en el mundo.

En este contexto, «solo la captura, almacenamiento y uso del carbono (CCUS) pueden lograr las reducciones [de emisiones de gases de efecto invernadero] necesarias para alcanzar los objetivos climáticos» fijados en el Acuerdo de París de 2015, considera la AIE.

En la actualidad solo hay dos proyectos en todo el mundo a nivel comercial (en Canadá y en Estados Unidos), que capturan un total de 2,4 millones de toneladas de CO2 al año.

Centrales de carbón en Europa que funcionan en la actualidad. Gráficos: Simon Malfatto, Dario Ingiusto